Y hOy.......
Esta vez ninguna campana se opuso al viento. Ni siquiera al silencio.
Horas interminables de estudio bajo un calor abrasador, un aire pesado y enrarecido, mientras el resto de la ciudad celebra el día de la patrona.
Y yo sigo con mis gafas, sus aleaciones y los prismas. Sigo encerrada en estas cuatro paredes, pero ya sólo faltan dos días.
Llegan las provisiones de sonrisas a través del teléfono, en forma de voz de niño que dice ''bichita''.
Y sigue existiendo el silencio. Un silencio aterrador, porque mi experiencia dice que ese silencio podría ser eterno. Aunque realmente ahora no me importa, me encuentro bien conmigo misma.
Y qué bien me sienta la sonrisa, ¿verdad? La echaba de menos
